Simón

Simon Cayundo - Vendedor HBA“Vender HBA es formar conciencia.”

Simón Cayundo es el vendedor Nº 2190 de HBA. Es chileno

y en 1978 encontró refugio en la Patagonia argentina, recolectando frutos, cuando escapaba de la dictadura de Pinochet. Hace tres meses que vende HBA y  lo pueden encontrar en su parada de Defensa y Humberto Primo,

 

¿Cómo llegaste a HBA?

Yo era lector de la revista de antes, y sabía que había una oportunidad no sólo para personas que estaban en situación de calle, sino para personas que estaban desempleadas. Me gustó el proyecto. A veces compraba durante el mes dos y tres revistas, y las regalaba después.  En lugar de vender otras cosas que no tienen el mismo sentido social y todo lo que involucra.


 

¿Siempre fuiste vendedor?

Claaaro. Lo que más trabajé fue con enciclopedias, libros a crédito. Después terminé armando una pequeña pyme con los libros. Me gusta que haya algo de cultura en el producto, digamos. Y siempre me gustó la venta, hablar con la gente, eso.

¿Y cómo vendés Hecho en Buenos Aires?

Primero que ya hay una línea de lectores, hay que saber encontrar a ese segmento. Después hay que la han comprado y no la han leído. También me he encontrado con personas que compran de vez en cuando, pero no conocen lo que funciona detrás de la revista: el apoyo que hay, los talleres, los voluntarios que trabajan.

¿Hablar de la organización?

Si,  eso me gusta. Cuando te dan el momento podés explicar todo lo que hay atrás… Independientemente del contenido que es bueno, pero también todo lo que es el proyecto. Entonces la gente toma conciencia. Por eso yo digo que vender HBA es formar conciencia...

¿Algún mensaje  sobre la cadena de sismos que hubo en tu país?

Sí. El terremoto es una fuerza natural que puede pasar en cualquier lugar, pero que lo que más golpea es la desigualdad social. Porque el que tenía dos casas -una en Santiago y otra en el Sur- no tiene problema, se va a su otra casa…perdió lo material. Pero el que tenía una casilla perdida en un pueblito y se le borra todo, ese está más complicado. Y hoy se deja ver la desigualdad social que había y que los gobiernos querían taparlo. Porque Chile es un país que estructuralmente ha crecido, pero hay que ver la desigualdad que hay en los pueblitos chicos o en los alrededor de Santiago nomás.  Ese el mensaje: hay que mirar a quien se vota y ser más solidarios en todos los sentidos.