Enero 2009

A CULTIVAR QUE SE ACABA EL MUNDO PARTE 2 / CIRCUITOS Y ALTERNATIVAS DE CONSUMO RESPONSABLE EN LA CIUDAD

SOY LO QUE COMPRO

Si querés contribuir a crear una sociedad más justa y sostenible, y elegís ser consumidor responsable, HBA te ofrece empezar el año leyendo este informe sobre redes y alternativas de consumo crítico y una guía que te permite acceder a ellas. Tomás Astelarra se calzó la mochila y visitó redes y ferias; conversó con sus protagonistas, tanto con productores como con consumidores. Y cuenta que tanto las redes de producción y comercialización como los grupos de consumidores coinciden: somos co-responsables en el circuito de compra y venta.

Pocas veces tenemos en cuenta a la hora de consumir cuáles son las consecuencias de nuestras conductas de compras y el impacto ambiental y social que producimos comprando un kilo de tomates, un pan o una remera.

En muchos casos, estamos contribuyendo a cadenas de explotación o producción no sustentable. Pero del otro lado del mostrador, existe un movimiento de consumo responsable o consumo crítico a través del cual elegimos no sólo calidad y precio sino también impacto ambiental y social, y la conducta de los emprendimientos que lo elaboran. Nuestros hábitos de consumo pueden generar cambios sociales y somos todos co-responsables con nuestra compra en esos procesos. Los porteños que quieran convertir su capacidad de compra en un instrumento de presión y votar por sus valores a través de su acto de compra, pueden hoy ponerse unas bermudas y una musculosa, calzarse la mochila y la bolsa reutilizable de tela y hacer el recorrido que hizo HBA.

Llegando a la Estación Federico Lacroze en Chacarita, un cartel con una gran “G” anuncia la entrada al Galpón (Centro Comunal de Abastecimiento de Alimentos Agroecológicos). En medio de una atmósfera ferroviaria. una huerta y mesitas debajo de una media sombra que amortigua el sol inclemente del recalentado verano global. Adentro: puestos que venden verduras, cereales, dulces, licores cuya particularidad es haber sido producido respetando el medio ambiente. También un buffet con empanadas y picadas vegetarianas y de las otras (con queso de cabra, salame y leberbursht orgánico).

"Intentamos que sea una economía justa para todos, tanto para nosotros como para el consumidor", explica Ana Franquet, encargada del buffet y la huerta. "Se plantean los precios que realmente valen los productos, sin caer en la solución fácil de la producción tradicional, con todos los perjuicios que, ya estamos viendo, acarrea para las personas y el ambiente. Sin descuidar los valores de la familia, la comunidad, el equilibrio, la seguridad alimentaria, se rescata un lugar activo por parte del consumidor", agrega su compañero, Federico Arce. "En realidad para los que tenemos algunos años, así es como se comía cuando éramos pibes. El otro día me emocioné, porque llevé unos choclos de acá y los abrí, y había un gusano. ¡Como cuando yo era pibe! Ahora los choclos no tienen gusanos porque los matan con los mismos agrotóxicos con los que no están matando a nosotros. Cuando realmente nunca se demostró que los gusanos o los gorgojos puedan matar a alguien", aclara Adolfo, director de teatro, colaborador del centro cultural de la Mutual Sentimiento, entidad que promueve el Galpón y funciona en el predio contiguo.

Me siento en una mesa y me acerco a una de las clientes. ¿Qué encontraste acá como “consumidora”?, pregunto. "Me gusta que la comida no tenga tanto proceso, que a los animales se los cuide un poco más, comer cosas saludables y poder interactuar con la persona que produce la comida. No ir al supermecado y comprar cosas envasadas que tienen químicos y fechas de vencimiento y a veces son como modas", dispara Romina, diseñadora de indumentaria. En otra mesa, Pablo, muralista, y Andrea, artista plástica, coinciden con el bienestar general. "El queso es lo mejor, lo vende allá Ernesto (mientras señala uno de los puestos de venta de productos) que hace también un yogur natural increíble", dice él. "Los sábados que te levantas cansado y no tenés ganas de cocinar y no hay opciones para comer rico y sano", dice ella y aclara que, además, gracias a El Galpón, se quitó de encima ese prejuicio con el que relacionaba comer sano con algo caro, exclusivo.

NO ESTOY SOLO: EL GRUPO DE CONSUMO

El Galpón no es la única opción para el consumidor responsable en Buenos Aires. Los sábados funciona en Palermo el Mercado de Bien Público, una iniciativa de la Asamblea de Palermo Viejo, donde hay frutas y verduras agroecológicas, productos de empresas recuperadas, textiles libres de trabajo esclavo, además de buffet, biblioteca, mesas redondas y actividades culturales. Todo aderezado de actividades como las Ferias del Encuentro, producciones autogestivas de verdura orgánica, artesanías, publicaciones, películas, música, ropa, calzado, cremas naturales, productos de limpieza. La última se realizó en la plaza Giordano Bruno, a metros de la Huerta Orgazmica que sostiene un espacio y ofrece cursos gratuitos de permacultura; una iniciativa del Centro Cultural de La Sala, que además nuclea una cooperativa de consumo.

"Nos juntamos en la Asamblea Popular de Caballito (Gastón Riva). Uno de los ejes de trabajo fue la economía social, y así nació un grupo de consumo llamado Coonsumando, de donde surgió Autogestión en Red que nuclea experiencias de producción, servicios, comercialización y consumo solidario. Nos organizamos para ponernos de acuerdo en las compras, conectarnos con otras cooperativas y poder llegar a otros productos. Tiene tres patas: comprar algo que pueda ser accesible, comer saludable y saber a quién le estamos comprando, suprimiendo las relaciones de explotación en la producción de mercancías", explica Martin Cartuk, miembro del grupo de consumo e integrante de Burbuja Latina, cooperativa de producción y venta de productos de limpieza.

"Burbuja Latina comenzó siendo el intento por darnos una fuente de trabajo a quienes nos fuimos encontrando en la Asamblea. Una compañera que es técnica química nos fue enseñando y hoy somos ocho personas que trabajamos detergentes, desodorantes, jabón en polvo. Hay otros grupos de trabajo: cerveza artesanal, imprenta offset, fotoduplicación, serigrafia...", cuenta Cartuk.

DISTRIBUYO SOLIDARIO

La red Tacurú que nació de la Cooperativa de Trabajadores Rurales en el Frente Popular Darío Santillán y distribuye productos de diferentes organizaciones sociales como el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase), el Centro de Comercialización Campesino Indígena (Cecocai), Productores Unidos de Santiago de Liniers (Misiones) o el Consejo Asesor Indígena (CAI) de Río Negro.

Al seguir con el recorrido, aparece en el mapa de la distribución solidaria y Puente del Sur que distribuye, al igual que Tacurú, productos del Mocase, la Unión de Trabajadores sin Tierra de Cuyo, el Encuentro Calchaquí de Salta, Cooperativa de Productores Vitivinicolas de Cafayate (Vino Trassoles), Cooperativa Martín Fierro de Moreno (gallinas ponedoras), Cooperativa SG Patria Grande (bolsas de residuos), Cooperativa EFA (Pasta Sur), Burbuja Latina, Grissinopoli,  Don Matias (fábrica recuperada de snacks), Cecocai o una cooperativa indígena de San Juan de la Sierra que produce azúcar integral. Hay productos de 20 organizaciones y ocho provincias que cubren los básicos de la canasta familiar.

"Estábamos con poco laburo en 2003, y había alguna experiencia con el movimiento de desocupados, y estaba el problema de venta y distribución de productos. En realidad no vendemos las cosas, no es que nuestro tiempo de trabajo se va en vender. No hay una energía de vender. Nos encargamos de tomar los pedidos, distribuir y conseguir financiamiento para poder tener stock, porque a las organizaciones hay que pagarles en efectivo", explica Javier Di Matteo, miembro de la cooperativa que distribuye a 300 familias que "optan por estos productos y no los de la economía tradicional, permitiendo estabilizar la demanda de las organizaciones sociales productoras y fortaleciendo una experiencia que no fortalecen cuando van a comprar al supermercado: la participación social, la autogestión y no una producción con altos niveles de explotación".

“Hay gente que dice que hace rato que no encuentra ese sabor, y hay mucha gente que entendió el producto, la propuesta se multiplica, se lo envían a amigos, la compra tiene una posición activa..."

LA DICHA EN MOVIMIENTO (Y A BAJO COSTO)

"Somos una cooperativa de trabajo, tenemos varios ítems de laburo pero fundamentalmente la producción de verdura orgánica. Trabajamos el arado, pero también nuevas formas de comercialización, siembra, cosecha, lavado, embalado y distribución. Asesoramos en la confección de costos, para hacer la producción más eficiente, temas organizativos y de gestión de conocimiento, sin dejar de lado la responsabilidad social, principal criterio de selección de nuestros productores" cuenta Lalo Bottesi, participante de la Feria del Encuentro, integrante de Icecoop, que además distribuye el multicorte (un nuevo sistema de arado agroecológico). Icecoop impulsa Iriarte Verde, distribuidora de verduras orgánicas que ya cuenta con 250 clientes fijos.

"No estamos de acuerdo en que el precio del orgánico sea más caro, ni con las certificadoras. Eso es más que nada un snobismo, una propuesta del empresariado de lo orgánico. Creemos que se puede hacer producción sana y agroecológica popular, llegando a  todos los niveles. Y nuestros costos de producción cierran, no es que estemos inventando una teoría. Trabajamos con la relación de confianza entre los productores y los consumidores, que es la que sostiene este sistema", aclara.

Sin más que terminar la cervecita orgánica con Diego, aceptar la empanada integral de verdura que me ofrece Romina, charlar de arte, economía social y consumo responsable, cargo las verduritas orgánicas y el yogur de Ernesto en mi mochila y encaro pal rancho, montado en mi bici y con la idea y la ilusión de un mundo más justo y solidario.

 

A Cultivar que se acaba el mundo

A CULTIVAR QUE SE ACABA EL MUNDO es una serie de informes de Hecho en Bs. As., con ICEI y sus proyectos en el Cono Sur con el objetivo de promover y fortalecer la agricultura familiar y la soberanía alimentaria, y comunicar qué están haciendo sus actores.

ICEI es una ONG italiana de cooperación para el desarrollo dedicada a generar modelos innovadores de intercambio social, económico y cultural, promoviendo la autonomía y participación de comunidades en riesgo para erradicar la pobreza a través de la valorización del capital humano y de los recursos locales.