BOLETÍN ES / empresa social // Enero 2009 // INFORME Empresa social ¿Dé que hablamos?

PONERSE A TRABAJAR

Las calles se inundan de desplazados económicos, personas discriminadas o en situación de calle, sin acceso a la vivienda o a un trabajo digno, a un lugar en la sociedad. Aumenta el desempleo. ¿Qué hacer? La estrategia de empresa social, sí, empresa y social, se presenta como un mecanismo de inclusión y generación de trabajo y una positiva productividad para personas negadas de las oportunidades. Hecho en Buenos Aires, por ejemplo, es una empresa social que da trabajo e inclusión a personas en situación de calle a través de la venta de una revista de interés general, cuyo precio de tapa es 3 pesos, de los cuales 2,10 son para el vendedor.  San Francisco de Asís es una asociación que genera trabajo en un emprendimiento de fabricación de galletitas y en estampería textil con jóvenes con discapacidad mental, motriz y auditiva. Los Pibes del Playón es una cooperativa que fabrica alfajores de calidad y ofrece inclusión laboral a sus integrantes, todos vecinos del barrio de La Boca sin trabajo. Todas éstas organizaciones eligieron aplicar una estrategia de empresa social a sus actividades. Es decir, son organizaciones que buscan una actividad económica rentable y sustentable cuyo fin es la promoción humana de grupos en desventaja. Conozcan la historia de este movimiento.

Si bien las cooperativas y empresas sociales se formalizan en Italia, con una ley de 1991, la dinámica de estas organizaciones empieza a conformarse a mediados de los 70, de la mano de los años de conquistas civiles, fruto del activismo surgido de los ecos del mayo francés en universidades y organizaciones de base italianas. Es en esos años donde se logran reivindicaciones como la apertura de las escuelas públicas a niños con problemas de minusvalidez (hasta ese entonces sólo asistían a escuelas especiales), la creación del Servicio Sanitario Nacional (que sustituye a los viejos seguros sociales) y la ley 180, Ley Basaglia, en honor al psiquiatra que encabezó la lucha por los derechos de los enfermos mentales italianos.

Esta ley, promulgada en 1978, llevó al cierre de los manicomios en muchas ciudades y dio lugar a la búsqueda de nuevas iniciativas productivo-sociales que a través de la cooperación dieron paso a nuevos procesos de inclusión social de personas que hasta aquel entonces vivían encerradas. La experiencia más importante es la de Trieste, donde residía el Dr Franco Basaglia, y donde existía uno de los manicomios más grandes de Italia con más de 1200 internados. La mayoría de estas personas pasaron a vivir con su familia y a ser asistidas por médicos especializados en salas comunitarias y en organizaciones que buscaban favorecer su inclusión social a través del trabajo.

Actividades como atender un bar, cuidar personas de tercera edad. realizar servicios de jardinería o limpieza se convierten en ejes de trabajo inclusivo. Comienzan así a gestarse nuevas experiencias de cuidado y rehabilitación de enfermos mentales, toxicodependientes, niños carenciados y minusválidos, enfatizando el trabajo y su vinculación con otros actores como las organizaciones, el voluntariado y las autonomías locales (que empezaron a favorecer a las empresas sociales en licitaciones del Estado), además de los clientes de estas nuevas empresas.

Nacen nuevas figuras como cooperativas de servicios educativos (jardines de infantes, centros para jóvenes minusválidos, asistencia a domicilio para ancianos), cooperativas de solidaridad social (donde voluntarios vinculaban personas necesitadas y entidades públicas) o las cooperativas integradas (donde desarrollaban actividades agrícolas o artesanales), para finalmente nuclear este tipo de iniciativas en el marco de las cooperativas sociales, aprobadas legalmente por la ley Basaglia de 1991, y luego reguladas por la ley marco sobre los servicios sociales de 2000.

Durante estos años las empresas sociales italianas han creado nuevos puestos de trabajo, nuevas figuras profesionales (educador profesional, facilitadores para la inclusión laboral, asistentes escolares y a domicilio, etc), han promovido la inclusión socio-laboral de personas con desventajas de manera efectiva, se ha hecho crecer una cultura de servicios sociales en el territorio y en las entidades locales, promoviendo un fuerte diálogo social, dando pie a una fuerte cohesión social, condición base para un significativo desarrollo local.

Las empresas sociales en Italia han sido una de las primeras en creer y destinar recursos para la formación de trabajadores, manifestar una responsabilidad social empresarial y  realizar los balances sociales. Han sostenido con fuerza el crecimiento de la economía civil y en ella las de las cooperativas, reforzando la identidad y la imagen del movimiento cooperativo.

 

Calidad de Empresa transferible a otros países

Algunas experiencias italianas, sobre todo en la segunda mitad de los 90, han comenzado a ser transferidas a otros países.

En algunos casos, a través un interés externo, como es el de la I Conferencia Europea sobre la Economía Social (Praga, 2002), donde en presencia de 600 delegados de 27 países representando al Tercer Sector Europeo, la delegación de los cooperadores polacos presenta un estudio comparado entre todas las legislaciones europeas sobre la empresa social. El estudio dice que “la ley italiana sobre la cooperación social es la mejor”.

En otros casos, a través de iniciativas de cooperación internacional surgidas desde Italia, como es el caso de Bosnia y Herzegovina, donde entre las necesidades principales del período de posguerra estaba encontrar una respuesta a las personas con secuelas de posguerra.

A raíz de esta intervención, la OMS descubre el mecanismo de la empresa social y decide aplicarlo en un proyecto de salud mental en el interior del país, con el objetivo de sostener las políticas de inclusión laboral para los que padecían el trauma de posguerra.

Nacen así tres empresas sociales en la ex Yugoslavia. La cooperativa social 1 marzo de la Federación Croatomusulmana, que administra un estacionamiento en el centro de la ciudad y una actividad de cerámica (en la tradición local). Luego, Bice Volje, en Doboj, que realiza actividades en el sector de fruta, verdura y floristería y DVP, también en Doboj, que tiene una tipográfíca donde trabajan personas distróficas.

Estas iniciativas dieron pie a la construcción de una red bosniaca de cooperativas sociales y ONGs que brindan servicios educativos y sociales, apoyado por importantes ONGs  internacionales.

Asi, la experiencia también comenzó a exportarse a otros países como Argentina, Brasil, o Sudáfrica.

 

Empresas Sociales en el Sur

En el contexto socio-económico de las naciones del Sur, la economía social es aquella que se desarrolla en las márgenes de los grandes nudos de acumulación de capital. Prioriza los procesos autogestivos, las relaciones solidarias y lo común por sobre la individual, con un compromiso de lazos comunitarios que operan sobre y con las capacidades de las personas.

La empresa social se presenta como una herramienta de cambio de relación entre la experiencia asociativa y el mercado, y se consolida como una forma de organización alternativa que genera valores económicos y sociales al mismo tiempo, con la convicción de que su sistema de valores está liderado por lazos de cooperación social y rescatando capacidades de personas excluidas.

En Argentina, REDESA (Red de Empresas Sociales Argentinas) nace en 2000 y es un espacio compartido por un conjunto de empresas sociales orientadas al desarrollo sostenido y solidario del sector. Todas las empresas sociales de REDESA trabajan ofreciendo oportunidades de inserción a personas en situación de desventaja, rompiendo el circuito de dependencia que genera el asistencialismo.

Muchas de las personas que pasaron por las empresas sociales, tienen enormes capacidades, energías desaprovechadas, ocultadas por la tenebrosa perspectiva de dependencia que genera el asistencialismo: produce dependencia y subordinación ante la necesidad. Estos mecanismos reducen al individuo al nivel de asistido. La empresa social busca romper la relación entre asistido-experto; no trabajar para las personas sino con las personas.

Todas las empresas sociales trabajan para lograr la sustentabilidad económica y social a través de la actividad productiva que llevan a cabo. Si bien en la Argentina no existe aun un marco legislativo que pueda contener a esta forma de organización económica alternativa, ni un reconocimiento desde el Estado, el concepto está bien enraizado en países europeos y se traduce en experiencias con alto impacto social, asociativo y económico. Hasta existen holdings de empresas sociales, como Big Life Company en Inglaterra que reúne a diez empresas o Pro-Poor Sport en Austria, o cooperativas sociales de alto impacto en Italia, donde a los cinco años de aprobada la ley de cooperativas sociales de 1991 ya habían facturado más de 125 millones de dólares, integrando a cientos de personas que antes tenían como destino volver a la cárcel, a la asistencia, al abandono, a la desafiliación, ocasionando gastos sociales muchos más grandes que la ayuda que (en realidad sin erogaciones importantes) el Estado ha ofrecido a las cooperativas sociales.

Hablar de empresa social significa ayudar a personas que presentan obstáculos de entrar en el mercado de trabajo. Pero también significa que el Estado y el sector privado puedan intervenir permitiendo las condiciones que posibiliten el desarrollo de estas empresas: dar capacitación en términos de mercado, capital inicial, crédito, etc, que el estado inglés y otros como el alemán o el francés, cubren y promueven desde hace más de una década.

 

100% empresa, 100% social

• Prioriza los procesos autogestivos, las relaciones solidarias y lo común por sobre la individual, con un compromiso de lazos comunitarios que operan sobre y con las capacidades de las personas.

• Genera valores económicos y sociales al mismo tiempo, rescatando capacidades de personas excluidas.

• Frente al asistencialismo que produce dependencia y subordinación ante la necesidad, la empresa social busca romper la relación entre asistido-experto, trabajando no para las personas sino con las personas.


Economía Solidaria en el Mundo

• Existen holdings de empresas sociales, como Big Life Company en Inglaterra o Pro-Poor Sport en Austria.

• En Italia, a los cinco años de aprobada la ley, las empresas sociales ya habían facturado más de 125 millones de dólares, integrando a cientos de personas.

• En Estados Unidos las contribuciones a las empresas sociales están creciendo más rápido que la producción. Para el 2052 se prevee un flujo de 6.000 millones de dólares hacia empresas sociales.

Boletín Empresa Social

La definimos como:

“Es una organización con gestión empresarial que produce bienes y/o servicios destinados al mercado abierto cuya finalidad es la promoción humana y la integración social de personas en situación de desventaja fisica, psíquica, económica y social. Estos grupos de personas excluidas de oportunidades participan de forma directa y concreta en el circuito económico y social que desarrolla la empresa social, y reciben un ingreso directo a través de la autogestión. Los miembros de la organización que participan en su funcionamiento no revisten el carácter de miembros voluntarios sino que reciben una retribución de acuerdo al trabajo aportado”.