BOLETÍN ES / empresa social // Febrero 2009 //Nota 

PERTENECER TIENE SUS PRIVILEGIOS

Voces en movimiento. Hablan integrantes de la revista Hecho en Buenos Aires, la Cooperativa del Oeste, la fábrica Puporé y la cooperativa Reciclando Sueños

Los protagonistas de las empresas sociales son el eje primordial de su acción. El Boletín ES se acercó a algunos de ellos para saber como es la experiencia de ser parte de la economía solidaria. Con ustedes, un vendedor de Hecho en Bs. As., dos trabajadores de la Cooperativa Puporé,


 


 

1. Javier Jiménez y Jorge López Treller. Cooperativa Pupore.

“Cuando uno va conociendo lo que es conectarte con gente distinta, uno piensa de otra manera”

Puporé tuvo dos nacimientos. Primero, como la Cooperativa Desde el Pie, surgida en 2001 como emprendimiento productivo del Barrio Cooperativo Gregorio de Laferrere. Luego en 2006, como desprendimiento de esta iniciativa.

“Fue una historia larga relacionada con el cobro igualitario de los salarios. Finalmente tras varias asambleas, la mitad de los compañeros decidimos retirarnos. Arrancamos con Pupore de cero”, cuenta Javier Jiménez.

Ya con experiencia acumulada en el rubro de la confección de calzados, el nuevo emprendimiento trajo nuevas estrategias: “Nosotros no sabíamos en que línea tirarnos. Siempre hacíamos modelos....y no teníamos capital para hacerlos. Ahora el calzado tiene una temporada de tres meses. Nosotros estábamos por sacar una línea y ya terminaba la temporada. Esa fue la experiencia de Desde el Pie. Tardamos en hacer crecer la cooperativa. Por eso en Puporé elegimos un calzado de seguridad, que se usa todo el año y no necesita tanto capital. No tenemos que cambiar de horma o de materiales cada tres meses”, explica Jorge López Treller, miembro de la cooperativa.

Puporé funciona en un espacio cedido por la Cooperativa Biodevoto, tiene 70 clientes y acuerdos de comercialización con la municipalidad de San Justo y la organización Altra Economia de Italia; produce 60 pares por día y tiene capacidad para producir 100. Son trece personas que ganan entre 400 y 500 pesos por semana.

“Eso es lo que se luchó. Antes era llevarte 30 o 50 pesos por semana. La estuvimos piloteando pero fue bastante jodido. Éramos seis y teníamos que producir y salir a vender todo. Vendíamos en ferias, donde fuera”, cuenta Javier.

 

¿Cómo ven la diferencia de trabajar en una empresa social?

Jorge: Yo vengo de trabajar en una metalúrgica. Cuando me quedé desocupado me acerqué a la cooperativa que estaba en el barrio. Eso fue en 2001, la época más difícil. A raíz de la crisis la gente tuvo que tomar conciencia y hacer valer su trabajo. Trabajar en una empresa privada es feo. Yo trabajé y me trataron pésimo. En cambio cuando entré a la cooperativa yo no sabía nada de calzado y se me dio el lugar para aprender. Cuando uno va conociendo lo que es conectarte con gente distinta, uno piensa de otra manera. Yo veía una marcha y estaba a las puteadas. Y ahora estoy del otro lado, y me doy cuenta que capaz estoy reclamando algo para ellos y ellos ni enterados, porque no están participando de las cuestiones sociales. Desde Puporé siempre apoyamos las movidas sociales.

Javier: La gente viene de afuera pensando que sólo van a ganar plata. Pero de a poco van llegando y ven cómo es una cooperativa y van cambiando la forma de pensar.

Jorge: Todos ganamos lo mismo. Acá nadie gana más así estés produciendo o consiguiendo negocios. Y estamos todos por igual, no hay autoritarismo.

 


 

2.Eduardo Álvarez. Vendedor de la revista Hecho en Bs. As.

“No puedo vender una cosa en la que no creo”

Eduardo Álvarez es perito mercantil y traductor de inglés, pero por muchas razones no había logrado insertarse con éxito en el mercado laboral hasta que llegó a la organización Hecho en Bs As, la revista que ofrece una oportunidad de generación de ingreso digno a personas en situación de calle y sin trabajo. “En la parte material me sirvió para pagar mis impuestos, la luz, el gas. Alquiler no pago porque vivo en la casa de un amigo. En la parte no material me hace bien venir acá a los talleres de pintura o literatura porque, más allá del nivel que pueda llegar, me saca de la realidad jodida de afuera durante un par de horas. Yo cuando salgo no puedo ir corriendo a la calle, porque es terrible; me quedo media hora acá en la sede de HBA hasta que bajo de vuelta. Es lo más importante, que uno se pueda valorar, mejorar la autoestima. Que también lo logran los coordinadores, los voluntarios y todos los que trabajan acá en la organización”, cuenta Eduardo desde una mesita de la cafetería de HBA.

A través de su trabajo en Hecho en Bs. As., Eduardo también se acercó al mundo de la radio. Fue entrevistado por el programa Cátedra Libre de Radio Nacional y participó con un espacio propio de media hora en el 20 aniversario de FM La Tribu. “Se tomaron el trabajo de llamarme al celular y contaron que yo vendía la revista, que era de tal índole, una empresa no comercial sino social y cual era la idea de HBA.

 

¿Cómo es tu trabajo?

Yo vendo a la mañana en la línea de tren que va de Retiro a Mitre. Hay gente que lee Ole, gente que lee a HBA y gente que lee Saramago; gente que se hace la dormida y gente que te reconoce. Hay gente que ve mi foto en la entrevista que salió publicada en la revista hace unos meses y te felicita, te agradece, o no, hay de todo. También hay maestras que compran la revista y la usan en las clases, como la parte de ecología, por ejemplo.

¿Y que responsabilidad sentís como miembro de la empresa social?

Lo primero que hago es leerla para saber qué es lo que vendo. Porque no puedo vender una cosa en la que no creo, no me interesa. Hay una cuestión de conciencia.

¿Y cual es la diferencia con otras empresas?

Sería difícil para mi encajar en un sistema de pura competencia, de tener que vender siempre, sin que  importe la persona, que es algo que ha pasado, incluso en otras organizaciones sociales...Además sería difícil encajar por la barba, por el pelo, por la ropa y muchas cosas más. Puede pasar que mucha gente que se pone una careta y simula otra cosa. Y otra gente que es independiente. Todo está bien.

 


 

3.Víctor Zarate. Trabajador de Cooperativa Reciclando Sueños

“Nosotros somos capaces de generar fuentes de trabajo y subsistencia”

Víctor Zarate es oficial panadero. En 2001, cuando se quedó sin trabajo, también se inició en el oficio de cartonero. “Si bien es cierto que es un trabajo sacrificado uno ve que mantiene su casa, su familia”, aclara, ocho años después y ya como miembro de la Cooperativa Reciclando Sueños.

“En el fragor de las asambleas vimos que esto podía avanzar de otra forma y ahí empezamos a gestionar los papeles legales, visitar los organismos oficiales para formar una cooperativa. En 2003 los tuvimos y comenzamos a organizarnos de otra forma. En 2006, a través de organizaciones, marchas y contramarchas logramos que el Gobierno nos de este Centro Verde que era un campo ocioso. Acá trabajan 40 compañeros. Tenemos ganas de trabajar, pero el sistema no nos ayuda, nos condena, nos margina, y este gobierno tampoco hace nada. Para mi era más fácil salir a robar. Salir a cartonear es digno, no lo inventamos nosotros, algo falló en el sistema, y nosotros fuimos rehenes”, cuenta.

Junto a otras cooperativas se organizaron para marchar en febrero exigiendo al Gobierno mejores condiciones de trabajo, sobre todo frente a la drástica caída del precio de los materiales reciclables.

 

¿Cómo es hoy la relación con el Gobierno?

La crisis ya empezó desde el año pasado. El repositero que pagaba 50 ctvs por kilo de diarios llegó a pagar 20. Si antes uno ganaba 70 pesos por una jornada laboral de seis u ocho horas, ahora gana 20. La culpa es de Mansur, Ledesma, las grandes empresas con capitales extranjeros que imponen los precios. En el Gobierno no sólo no controlan estas empresas sino que a uno le piden muchas cosas que no están a nuestro alcance. Yo, por ejemplo, no sé manejar una computadora. Para presentar un proyecto para que nos bajen determinada cantidad de plata que nunca llega tenés que pasar por diferentes áreas, presentar esto o aquello. Nosotros no tenemos estructura o adelantos tecnológicos. Conocemos, sabemos, estamos actualizados con los precios. Si a mi me das una panadería instalada te la hago laburar sin pérdida y genero trabajo. Nosotros ahora vamos a inaugurar una panadería. Nosotros somos capaces de generar fuentes de trabajo y subsistencia, que es lo tendría que hacer el gobierno.

Ahora vamos a manejar una planta en La Rioja ya instalada, que no está trabajando. Y está la posibilidad de otra en Uruguay. Hay otra planta en Lugano, junto a Sutter y FAT. Después tenemos otra en Parque Patricios, filiales en Lanús, Pontevedra, Avellaneada, Palermo Soho. Vamos armando una estructura queriendo llegar a que Reciclando Sueños esté a nivel nacional. No es fácil, pero tampoco es imposible. Porque la realidad es que somos creíbles.

 


 

4.Gabriela Fernández. Trabajadora de la Cooperativa del Oeste.

“La ayuda es mutua, nos ayudamos entre todos y la peleamos todos juntos”

La Cooperativa del Oeste nació en 2001 como una iniciativa de algunos miembros de la Asamblea de Liniers en busca de una opción laboral. Hoy emplea a 25 personas en el Centro Verde que comparten con la Coop Reciclando Sueños, y además de las cuestiones centrales de la empresas, han planes de otros emprendimientos, como un club de fútbol o un espacio para entrenar boxeo. Gabriela Fernández se sumó hace un año y medio como coordinadora. Dice que existe una contención que se da dentro de la empresa social, y que va más allá de los tradicionales sistemas de seguridad social. Ayudas a la hora de hacer trámites, esparcimiento, cultura, y flexibilidad en los horarios o ante una emergencia como puede ser la lluvia cuando se vive en zonas inundables. Flexibilidades con las que las empresas tradicionales no cuentan.

“La ayuda es mutua, porque nos ayudamos entre todos, cada uno sabe la tarea que tienen que hacer y cualquier cosa que pase la peleamos todos juntos. Este trabajo nos enseñó a estar unidos a ser compañeros en las buenas y las malas”, dice.

 

¿Cómo llegaste a la cooperativa?

Empecé porque otra persona que es cartonera me dijo que estaban por armar un galpón...Le dije que sí, que me gustaba la idea. Me gusta el trabajo que estoy haciendo, porque para las mujeres no es tan pesado. Es bueno ser parte de un grupo de gente que viene de Capital y provincia. Compartimos todo el trabajo y la comida.

 

¿Como es tu trabajo, tu día?

Yo trabajo de lunes a sábados, estoy encargada del galpón cuando no está el Presidente. Lo manejo yo con los chicos. Cada uno sabe su trabajo, los varones se dedican al cartón adentro de las bateas, al vidrio, la chatarra. La mujeres nos dedicamos a reciclar las bolsas, a sacar papel blanco, plástico, Pet. Yo como encargada trato de fijarme que estén clasificando bien, que no se equivoquen, que siempre tengan su horario de comer y esas cosas…

Para mi es un trabajo digno. Acá no venimos ni a robar ni drogarnos. Es un trabajo bueno. A lo menos a mi me gusta porque no hay nadie que te está presionando, nadie que te molesta.  Es un trabajo libre. Por ahí tiene sus riesgos, pero bueno…

 

¿Y como ves la situación del precio de los materiales reciclables?

Cuando empecé a trabajar estaban en un buen precio. De repente empezó a bajar. Hasta hace poco teníamos un montaña de cartón ahí adentro. Ahora por suerte lo pudimos sacar. Hay que ver cómo sigue la situación porque el cartón es lo que más entra...