Hecho en Bs. As. - JULIO 2010

BOLETÍN ES EMPRESA SOCIAL // CULTIVO AGROECOLÓGICO DE PLANTAS AROMÁTICAS Y MEDICINALES: LA COOPERATIVA CALMAÑANA DE URUGUAY

DESDE LA OTRA ORILLA

En Uruguay, hace más de 20 años, un grupo de mujeres rurales decidió afrontar la crisis y el desempleo apostando a la producción de hierbas aromáticas y medicinales trabajando en cooperativa. El Boletín ES nos cuenta la historia de una experiencia asociativa y pionera en producción orgánica.

 

En Canelones, a 80 kilómetros de Montevideo, la historia se desarrolló igual que en muchos otros pueblos rurales de Argentina y Uruguay. A la quiebra del ingenio azucarero al que durante muchos años habían abastecido los productores locales de remolacha, hubo que sumarle el cierre del ferrocarril.

Vía muerta, calle con asfalto. Esto dejó a muchos hombres sin trabajo y debieron reconvertir las granjas y procurarse alguna oportunidad inclusiva. Así es como un grupo de mujeres se agrupó en una cooperativa de cultivo de hierbas aromáticas orgánicas, convirtiéndose en pioneras en su género en Uruguay.

“En el campo el aislamiento es muy grande, entonces nos propusimos juntarnos de vez en cuando. Desde la Sociedad de Fomento llegó una socióloga que nos ayudó a agruparnos. Después vino el Grupo de Estudios sobre la Condición de la Mujer (Grecmu) en 1987. Inició el trabajo con mujeres para reflexionar sobre la creación de un espacio y la posibilidad de brindar un servicio necesario en la zona. Así formamos tres grupos, dedicándonos en una primera etapa a servicios relacionados con la salud. Como para generar ingresos al grupo construimos un invernáculo para producir y vender hortalizas. E iniciamos la prueba de varias hierbas aromáticas con el apoyo de una ingeniera agrónoma. Las semillas fueron traídas desde el exterior, y al ser nuestra forma de producción totalmente orgánica, nos convirtió en pioneras en el Uruguay”, cuenta Graciela Gonzáles, una de las 18 mujeres que en Canelones decidieron escribir una historia diferente, protegiendo su territorio y su bienestar en un ajustado balance entre inclusión social, llegada al mercado, respeto al medio ambiente y frenar la migración de jóvenes a las ciudades.

 

VEINTE AÑOS NO ES NADA

Hoy, 22 años después, las diez hectáreas donde la Cooperativa Agraria Limitada por un Mañana (Calmañana) cultiva y produce plantas medicinales y aromáticas de forma sustentable, cuenta con 15 secaderos solares y 7 invernáculos equipados con riego para facilitar la plantación en los meses de invierno.

El trabajo controlado permite, entre otras cosas, verificar que el producto no sea rociado con fertilizantes o agroquímicos, además de responder ordenadamente a la demanda. Es que la recolección no controlada que se hacía de las plantas silvestres en Uruguay, algunas veces llevaba a la sobreexplotación y el empobrecimiento de los ecosistemas.“Lo que sucede es que a veces la gente por necesidad, alguien le dice que le da tanta plata por una cantidad de plantas, entonces lo hacen. Y a veces esa necesidad hace que los recolectores se conviertan en depredadores”, explica Graciela.

 

CAMINO ORGÁNICO

La tradicional medicina india o china, o de los saberes ancestrales indígenas y la elaboración más moderna de productos hechos a base de hierbas naturales no es nueva. La suiza Weleda creada en 1921 por el padre de la antroposofía, Rudolf Steiner, vende sus productos de higiene personal en el mundo, trabajando con la lógica del comercio justo, pagando a los proveedores de materia prima más que el mercado. En Brasil desde 1969, la firma Natura produce cosmètica a base de hierbas naturales, con criterios ecológicos y responsabilidad laboral y social.

Ese es el camino que siguen las mujeres de la Cooperativa Calmañana que además del cultivo agroecológico de plantas medicinales han armado una red de distribución de aderezos a base de hierbas en supermercados a través de su marca Campo Claro.

“Estamos trabajando con 19 productos más seis mezclas (para carne, pollo, pescado, queso, salsas y pizza). Tenemos rubros tradicionales: orégano, tomillo, romero, estragón, eneldo, ciboulette, cilantro, hacemos azafrán del país”, cuenta Nahir Lajuní, miembro de la cooperativa. “Se presentan en cajitas, primero envasamos en bolsitas de propileno y después en cajitas. Son distinguibles, con el sello arriba que dice: Producto orgánico”, cuenta a su lado Martha Cabrera.

Las mujeres recibieron capacitación en proyectos, comercialización, marketing, envasado industrial y producción orgánica y visitaron a sus pares en Brasil para conocer su experiencia. Han sido premiadas y reconocidas en diferentes ocasiones. “Nuestro objetivo es comercializar a nivel nacional y exportar con certificación internacional de producción orgánica como forma de generar ingresos y puestos de trabajo en el entorno rural en particular entre los jóvenes, de manera que el campo no disminuya más su población”, dice Graciela. “También pretendemos lograr el acceso de las mujeres rurales al mundo de la tecnología de la Información como medio de desarrollo empresarial y formativo”, explica.

En julio 2008 la cooperativa exportó por primera vez a Italia y hay pedidos de España.

 

PROCESO NATURAL

“El camino recorrido no sólo es para nuestra cooperativa una alternativa en el plano económico sino también una forma de realización personal para sus miembros que se refleja en nuestras familias y en la comunidad en su conjunto”, se alegra Graciela, y destaca el desafío que tienen por delante, como la amenaza del uso de agrotóxicos por parte de productores de la región o la necesidad de inversiones para afrontar la demanda.

“Somos pequeñas parcelas y aquellos vecinos que aplican agrotóxicos no se están perjudicando sólo ellos, sino también a los vecinos que hacemos producción orgánica”, dice Graciela.

“Estamos trabajando para tener una infraestructura que nos permita cubrir la demanda de exportación. Con la plantación no hay problema, la cooperativa tiene capacidad para producir; estamos implementando un poco más el tema del secado, que es uno de los inconvenientes que tenemos. Estamos trabajando con secaderos solares y desarrollamos secaderos con fuente de calor, que nos asegura producción en grandes volúmenes. Hacemos todo el proceso en forma manual, estamos intentando adquirir herramientas para el picado y el secado”, explica Nahir, mate de por medio, inserta en el intrincado mundo de los negocios internacionales pero sin perder la perspectiva de su chacra, sus niños, sus animales.

“Esto es una casa de campo: nos levantamos muy temprano y por lo general se ordeña una vaca para consumo. Luego hay que ir al invernadero, regar, cuidar las plantas. El estar juntas y luchar sirve bien para enfrentar y desarrollar el proyecto de venta que solas no habríamos podido sacar adelante”, concluye Graciela.

 

UN MERCADO EN CIERNES

HIERBAS POR UN MAÑANA

 

Mientras el mercado internacional para estos productos crece, en Uruguay existen unas 50 familias que trabajan con plantas medicinales. La mayor parte lo hace informalmente, sin apoyos técnicos ni económicos. Aún así, en el mercado interno la venta de hierbas medicinales en herboristerías y farmacias alcanza entre 4 y 5 millones de dólares anuales.

 

El mayor potencial a nivel país se presenta en la producción de extractos de plantas autóctonas, principalmente marcela y carqueja. Otras plantas nativas recolectadas en el país son pasiflora, malva, llantén y cola de caballo.

 

Según la Dirección Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (DINACYT) hay tres niveles en las cadenas de producción: producción primaria (recolección y cultivo de plantas frescas o deshidratadas); producción de secundarizados (aceites esenciales, extractos crudos y extractos estandarizados) y producción terciaria (elaboración de preparados fitofarmacéuticos, nutracéuticos, suplementos alimenticios y cosméticos naturales).

 

La producción primaria se basa en la recolección silvestre, que es 80% de la materia prima producida. Aún hay pocos productores de plantas medicinales y éstos cultivan en pequeña escala, algunos de ellos organizados en asociaciones y cooperativas. La Cooperativa Calmañana es la más importante con una producción de 5 toneladas.

UN MERCADO EN CIERNES

HIERBAS POR UN MAÑANA

Mientras el mercado internacional para estos productos crece, en Uruguay existen unas 50 familias que trabajan con plantas medicinales. La mayor parte lo hace informalmente, sin apoyos técnicos ni económicos. Aún así, en el mercado interno la venta de hierbas medicinales en herboristerías y farmacias alcanza entre 4 y 5 millones de dólares anuales.

El mayor potencial a nivel país se presenta en la producción de extractos de plantas autóctonas, principalmente marcela y carqueja. Otras plantas nativas recolectadas en el país son pasiflora, malva, llantén y cola de caballo.

Según la Dirección Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (DINACYT) hay tres niveles en las cadenas de producción: producción primaria (recolección y cultivo de plantas frescas o deshidratadas); producción de secundarizados (aceites esenciales, extractos crudos y extractos estandarizados) y producción terciaria (elaboración de preparados fitofarmacéuticos, nutracéuticos, suplementos alimenticios y cosméticos naturales).

La producción primaria se basa en la recolección silvestre, que es 80% de la materia prima producida. Aún hay pocos productores de plantas medicinales y éstos cultivan en pequeña escala, algunos de ellos organizados en asociaciones y cooperativas. La Cooperativa Calmañana es la más importante con una producción de 5 toneladas.


DE PRODUCCIÓN SOCIAL

Son Empresas de Producción Social las entidades económicas dedicadas a la producción de bienes o servicios en las cuales el trabajo tiene significado propio, no alienado y auténtico, no existe discriminación social en el trabajo y de ningún tipo de trabajo, no existen privilegios en el trabajo asociados a la posición jerárquica, con igualdad sustantiva entre sus integrantes, basadas en una planificación participativa y protagónica y bajo régimen de propiedad estatal, propiedad colectiva o la combinación de ambas.

Fuente: Ministerio del Poder Popular/Gobierno Bolivariano de Venezuela