BOLETÍN ES / empresa social // JULIO 2010 // LA EMPRESA DE PRODUCCIÓN SOCIAL: LA EXPERIENCIA DE VENEZUELA

LA NUEVA RUTA DEL CACAO

LA EMPRESA SOCIAL –O EMPRESA DE PRODUCCIÓN SOCIAL- COMO LA LLAMAN EN VENEZUELA, TOMÓ ALLÍ UN RUMBO DE CO-GESTIÓN CON EL ESTADO. CONTRADICCIONES, MARCHAS Y CONTRAMARCHAS DE LA PLANTA PROCESADORA DE CACAO ODERÌ, QUE LANZÓ CON EL APOYO DEL MISMÍSIMO PRESIDENTE HUGO CHÁVEZ

En Barlovento, Estado de Miranda, Venezuela, donde funcionaban durante la época colonial las haciendas de cacao que empleaban mano de obra esclava proveniente de África, es sede de un ejemplo de cambio con la creación de la Planta Procesadora de Cacao Oderí, una empresa de producción social.

Fue así: Cuando el presidente Hugo Chávez visitó Barlovento en 2006, anunció la aprobación del financiamiento para esta nueva ruta del cacao que permite que descendientes de bantúes, yorubas e indios toromaimas -que durante generaciones trabajaron la tierra de la región en condiciones de explotación- puedan participar de un circuito laboral y comercial más equitativo.

En el mismo año, en una segunda visita, el presidente Chávez inaugura la primera Empresa de Producción Social. El objetivo principal del emprendimiento: lograr que los pequeños productores organizados participen del circuito completo de producción del cacao en la región, recuperen las hectáreas destinadas al cultivo, asuman el control autogestionario de la comercialización y se incorporen al procesamiento industrial.

Así, con la intención de mejorar sus condiciones de vida, los productores, apoyados por el Gobierno Nacional, que dispuso de los recursos a través del FIDES, dieron vida a la planta procesadora de Cacao. Con capacidad para procesar 500 kilos de cacao en granos por hora (que dan como resultado 4 mil kilos diarios) esta planta puede procesar 960 mil kilos por año. Allí se obtienen derivados como el licor (pasta), manteca y polvo de cacao, materia prima para las industrias chocolateras, de confitería y cosmetología, tanto nacionales como internacionales.

La Planta Procesadora de Cacao, ubicada en El Sitio de Oderí, entre las poblaciones de Juan Díaz y Mango de Ocoita, parroquia Panaquire del municipio Acevedo, fue creada con el apoyo del gobierno nacional, y es capaz de optimizar el proceso productivo del cacao en la región, a través del cual se obtiene licor, manteca, polvo y torta de cacao. Esta planta es pieza fundamental de la Ruta del Chocolate y de la Misión Vuelvan Caras en el estado Miranda, dado que brinda la posibilidad para que pequeños productores organizados puedan participar en el circuito completo de producción, logrando mejorar la rentabilidad del proceso productivo del cacao en la región.

CO-GESTIÒN O AUTONOMÍA, ESA ES LA CUESTIÓN

En 1999, una Asamblea Constituyente integrada por el arco de fuerzas que llevó a Chávez al gobierno, dictaba una nueva Carta Magna que expresaba la voluntad de romper con los paradigmas del neoliberalismo y abrir los caminos para la participación efectiva del pueblo en el desarrollo del país.

La nueva carta magna del país, en su artículo 308, manifiesta que el Estado protegerá y promoverá la pequeña y mediana industria, las cooperativas, las cajas de ahorro, así como también la empresa familiar, la microempresa y cualquier otra forma de asociación comunitaria para el trabajo, el ahorro y el consumo, bajo régimen de propiedad colectiva, con el fin de fortalecer el desarrollo económico del país, sustentándolo en la iniciativa popular. Se asegurará la capacitación, la asistencia técnica y el financiamiento oportuno". Más allá de la voluntad expresada en la Constitución del `99, según el politólogo español Juan Carlos Monedero, coautor del libro Empresas de Producción Social, que analiza la experiencia bolivariana, asegura que el gran vuelco hacia la economía alternativa y solidaria en Venezuela llegó con las llamadas Misiones, impulsadas cuando la oposición ponía en marcha un reférendum para revocar el mandato del presidente Hugo Chávez.

Esta suerte de Estado paralelo con alta participación popular, y sobre todo la Misión Vuelvan Caras, intentó construir un tejido asociativo cooperativo (elevando el número de cooperativas de 762 en 1999 a 184.000 en 2008). Este crecimiento, conseguido gracias al impresionante vuelco de los excedentes de la explotación petrolera hacia la economía social, no estuvo exento de problemas y contradicciones.
El crecimiento de las importaciones motivado por el modelo mono exportador, señala Monedero, termina por generar grandes subidas de precios y el fracaso de la producción local. Aquello que permite financiar la autogestión y la redistribución de oportunidades a la vez presiona a los esfuerzos de la economía social, cuyos proyectos tienen grandes dificultades para despegar por sí mismos una vez que termina el apoyo estatal.

El futuro de las así llamadas EPS, Empresas de Producción Social o Socialista como es el caso de Cacao Oderí, es incierto.

MARCHAS Y CONTRAMARCHAS
Al instalar la planta de Oderí, una discusión que no fue hecha pública por entonces demostraba que el debate sobre las características del "socialismo del siglo 21" podía ser tanto práctico y real como teórico y abstracto. Hasta entonces, los recursos y la responsabilidad de echar a andar el proyecto habían recaído en Asoproama, cooperativa integrada a la Federación de Cooperativas de Producción Múltiple de Carácter Mixto del Estado de Miranda (Frecoopropulmi).

El motivo había sido bien pragmático: Alcalde y Gobernador eran acérrimos opositores al gobierno nacional y se estimó que los recursos del Fondo Intergubernamental para la Descentralizacion (FIDES) no podía recaer en ellos ya que no compartían el mismo entusiasmo que los campesinos por una empresa destinada, entre otras, a terminar con los bajísimos precios que pagaban por la materia prima unos pocos empresarios que controlaban el mercado. La Frecoopropulmi aprovechó la coyuntura para manejar los recursos y la producción de forma autogestionada.

Cuando el Gobierno les ofreció en 2006 continuar bajo el modelo de cogestión, los cooperativistas lo vieron como un retroceso. Allí comenzaron los roces. Con la inauguración de la planta Oderí, el conflicto se agudizó. Los cooperativistas no aceptaron que la composición accionaria de la empresa estuviese compuesta por un 51% a favor de la estatal Corporación Venezolana Agraria (CVA) y un 49% a favor de la Fecoopropulmi.

Según un Tribunal Agrario, esta situación impidió el buen funcionamiento de la planta y la comercialización de los productos La Justicia determinó la intervención de la empresa Cacao Oderí por la una Junta Provisional Ad-Hoc integrada por funcionarios gubernamentales.

"Estatizada", la primera Empresa Bolivariana de Producción Social siguió intentando un equilibrio entre eficiencia y objetivos sociales. En mayo 2010, el Ministro para la Agricultura y Tierras, Elías Jaua, afirmaba: "El objetivo primordial es el rendimiento de la empresa Oderí y que, a su vez, también se logre con los mismos beneficiar a los productores de la zona". En una visita a Barlovento, Jaua anunció que para junio estaría lista una planta bombonera que incrementará la cantidad de cacao comprado a los productores. Ese mismo día, muy cerca, en el municipio Eulalia Buroz, Elvia Rudas, vocera del Banco Comunal de El Colarado, anunciaba la construcción de la Central de Beneficio de Cacao, obra destinada a almacenar, fermentar, secar y tostar el fruto que sirve de base al chocolate. Como todos los emprendimientos motorizados por los Consejos Comunales (con fondos de Alcaldías, Gobernaciones, empresas públicas y hasta privadas, o generados por la propia comunidad) fue decidido en una asamblea ciudadana teniendo en cuenta el bien común y los principios solidarios. "Los 63 productores y productoras de la zona ahora podrán vender sus productos ya no de forma dispersa a intermediarios sino directamente con Cacao Oderí", prometía Rudas. Mientras, se sigue discutiendo la Ley de Propiedad Social que permitirá que los bienes no estratégicos del Estado puedan ser transferidos para su manejo a las comunidades organizadas. En tanto, el debate sobre las formas que asumirá la producción del chocalate socialista (y otros bienes y servicios) continúa.